Sebastian Nelson

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    Podemos comenzar a tomar las mejores decisiones en nuestra vida cuando descubrimos que a cada momento, con nuestro pensar, sentir y obrar, la vamos creando.

    Lic. Claudia Sirito

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    Cuando comprendemos nuestro objetivo de vida, cuando descubrimos para qué estamos en este mundo, aquello extremadamente doloroso, comienza a perder fuerza y a cobrar sentido…

    Lic. Claudia Sirito

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    Cada experiencia de vida es una oportunidad valiosísima para hacer uso de nuestras propias herramientas que traemos de encarnaciones anteriores. Nuestra familia, entorno social y época, serán los más apropiados para facilitar el crecimiento exitoso de nuestra alma

    Lic. Claudia Sirito

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    Estás invitado a esta experiencia… La ciencia occidental se sincroniza con la sabiduría ancestral…

Bienvenidos!

La Terapia de Vidas Pasadas o Terapia de Regresión es una herramienta psicoterapéutica que nos ayuda a recuperar nuestra plena salud emocional, física y espiritual, despertando nuestras habilidades latentes para la sanación y para el disfrute.

Nos permite descubrir el propósito que da lugar a cada acontecimiento importante en nuestras vidas.

Inteligencia Emocional

Inteligencia Emocional. Un deafío cotidiano.
Sin duda muchos de nosotros no podemos dejar de sorprendernos de 
qué manera en la vida social, ya sea laboral, de esparcimiento o 
de estudio y en los ámbitos que hacen al hogar, la relación con 
familiares, pareja e hijos, la violencia y la intolerancia se 
manifiestan con total crudeza.
Hasta hace pocos años atrás se consideraba a una persona inteligente 
cuando su CI (Coeficiente Intelectual), de acuerdo a los resultados de 
una batería de test psicológicos, alcanzaba valores cercanos o más elevados 
al número 100. Actualmente, no sólo por el nivel de popularidad que ha 
alcanzado esta temática gracias a Daniel Goleman con su excelente texto: 
La inteligencia emocional (1), la toma de conciencia de nuestras propias 
emociones y el qué hacer con ellas y descubrir qué puede estar sintiendo 
la persona que se encuentra frente nuestro y maniobrar ante ello asertivamente, 
se ha convertido en un factor mucho más relevante que el valor del CI. 
Ha contribuido también a ello la valiosa y amplia información que se ha 
obtenido a través de diversas investigaciones científicas, acerca del 
funcionamiento de nuestro cerebro en relación a nuestras emociones y su 
interrelación con los demás sistemas del cuerpo.
Ya en 1990, por primera vez, dos psicólogos norteamericanos, Peter Salovey 
y John Mayer, definen a la Inteligencia Emocional (IE) como la capacidad de 
controlar los sentimientos y emociones propios como los de los demás, de 
discriminar entre ellos y utilizar esta información para guiar nuestro 
pensamiento y nuestras acciones. Y diferencian diversas habilidades que la 
componen, que son las siguientes:
-Conocer las propias emociones: la autoconciencia, reconocer nuestros 
pensamientos y emociones mientras están ocurriendo.
-Manejar las emociones: adecuadas a la situación y al momento, siendo 
conscientes de ellas.
-Automotivarnos: guiar las emociones hacia el logro de un objetivo; 
es la conducta dirigida hacia un fin.
-Reconocer emociones en los demás: es la capacidad de empatía, de ponerse 
en el lugar del otro descubriéndonos en nuestras propias emociones.
-Habilidades sociales: la capacidad de maniobrar con las emociones de los demás, 
p/e: el liderazgo, la persuasión, la cooperación, la capacidad de servicio, etc.
Es importante que tomemos conocimiento de que podemos desarrollar estas habilidades 
emocionales. Sin duda en cada uno de nosotros se encuentran en diferentes 
estadios de crecimiento. Hoy sabemos que nuestro cerebro es plástico, es decir, 
puede modificar sus conexiones neuronales en base a los pensamientos, emociones 
y sentimientos que alimentamos.    
Las emociones no son algo abstracto e intangible, actualmente se pueden estudiar
en un laboratorio y cuantificar. Son sustancias bioquímicas específicas producidas 
por el cerebro y ante las cuales éste reacciona. Con cada respuesta emocional el 
cerebro envía estos químicos hacia un sistema complejo de receptores que se 
encuentran distribuidos por todo el cuerpo. Estos neuropéptidos desempeñan un 
papel significativo en la protección de nuestro organismo contra virus y un 
sinnúmero de enfermedades.
Hoy la ciencia ha podido comprobar que las emociones, comúnmente llamadas 
positivas como la confianza, amor, gratitud, esperanza, resultan ser sumamente 
beneficiosas para que el funcionamiento del cuerpo sea equilibrado, contribuyendo 
a la recuperación de la salud o a su mantenimiento. Las emociones cercanas al odio, 
rencor, ira y miedo generan las condiciones propicias para que la enfermedad, 
psíquica o física, comience a aflorar.
¿En qué ámbitos de nuestra vida el desarrollo de la IE puede resultarnos 
más conveniente?
La adquisición y continuo crecimiento de estas habilidades lo podemos 
asemejar a un sentido más, como nuestra capacidad de ver, oír, oler, etc. 
El tomar conciencia de nuestras propias emociones y sentimientos en el 
momento en que les estamos dando vida, considerando la información que nos 
ofrece el entorno y poder tomar las decisiones más convenientes para nosotros 
y para los demás, obrando en consecuencia, es la esencia de la IE. Por tanto, 
en todos los ámbitos en donde interactúe un ser humano con otro, el familiar, 
laboral, educativo, socio-comunitario, las habilidades que conforman a la IE 
son prioritarias, no sólo para el logro de determinados proyectos y objetivos, 
sino también para la preservación y recuperación de una salud integral del 
ser humano, física, psíquica y espiritual.



Claudia  Sirito


(1)Goleman, Daniel: La inteligencia emocional,  Javier Vergara Editor; 
Argentina; 1996.
Otra fuente consultada:
Goleman, Daniel: Emociones destructivas, Javier Vergara Editor; Argentina; 2003.