Sebastian Nelson

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    Podemos comenzar a tomar las mejores decisiones en nuestra vida cuando descubrimos que a cada momento, con nuestro pensar, sentir y obrar, la vamos creando.

    Lic. Claudia Sirito

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    Cuando comprendemos nuestro objetivo de vida, cuando descubrimos para qué estamos en este mundo, aquello extremadamente doloroso, comienza a perder fuerza y a cobrar sentido…

    Lic. Claudia Sirito

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    Cada experiencia de vida es una oportunidad valiosísima para hacer uso de nuestras propias herramientas que traemos de encarnaciones anteriores. Nuestra familia, entorno social y época, serán los más apropiados para facilitar el crecimiento exitoso de nuestra alma

    Lic. Claudia Sirito

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    Estás invitado a esta experiencia… La ciencia occidental se sincroniza con la sabiduría ancestral…

Bienvenidos!

La Terapia de Vidas Pasadas o Terapia de Regresión es una herramienta psicoterapéutica que nos ayuda a recuperar nuestra plena salud emocional, física y espiritual, despertando nuestras habilidades latentes para la sanación y para el disfrute.

Nos permite descubrir el propósito que da lugar a cada acontecimiento importante en nuestras vidas.

Emergencias Espirituales

En el trabajo cotidiano con regresiones a vidas pasadas, no dejo 
de sorprenderme de los enormes beneficios que se alcanzan cuando 
un sujeto, que se encuentra atravesando un proceso de emergencia 
espiritual (denominado así por Stanislav Grof), comienza a 
descubrir y a comprender la situación por la cual está transitando, 
y a tomar conciencia de la oportunidad de crecimiento que se le está 
presentando en su vida.
Recordemos juntos a qué nos estamos refiriendo cuando mencionamos: 
emergencia espiritual. Para ello vamos a transcribir una de las 
definiciones que el mencionado autor, investigador y psicoterapeuta, 
ofrece en uno de sus escritos, dice así: 
“…etapas críticas y difíciles de atravesar en una profunda
transformación que abarca todo nuestro ser. Se dan
como estados alterados de conciencia, e implican emociones
intensas, visiones y otros cambios sensoriales, pensamientos
extraños y diversas manifestaciones físicas…” (1)

Etapas críticas y difíciles de atravesar, porque no sólo se producen 
intensos cambios y perturbaciones emocionales, que pueden ser muy 
variados, como por ejemplo, extrema sensación de angustia y vacío; 
sentirse sumido en una oscura melancolía y tristeza; miedos en suma 
aterradores, que dificultan el adecuado desempeño cotidiano en el 
ámbito familiar, laboral y social (miedo a salir del propio hogar, 
miedo a descompensarse emocionalmente, terror a dormir y a padecer 
pesadillas cuasi-reales, etc.); sino también se producen profundas 
alteraciones físicas, que médicamente no responden a una determinada 
patología, como intensos dolores de cabeza, temblores, sacudones, 
visiones extrañas, recuerdos espontáneos de vidas pasadas, dificultad 
para distinguir lo externo de lo interno, etc.
El sujeto que atraviesa por estas experiencias, que surgen abruptamente, 
se sumerge espontáneamente en estados alterados de conciencia, que hacen 
que aquel material inconsciente, con fuerte carga emocional, surja a la 
conciencia, dando origen a esta variada gama de perturbaciones emocionales 
y físicas, difíciles de ser integradas a la vida que llevaba hasta el momento.
A menudo suele ser diagnosticado como un cuadro psicótico y abordado 
con medicación psiquiátrica, produciéndose una supresión de ciertos 
síntomas, obstaculizando el proceso natural de sanación que está 
haciendo el alma.
¿Qué es lo que está sucediendo?
Varios investigadores, con una experiencia que supera las tres décadas, 
ya han ofrecido los frutos de sus trabajos, haciendo luz sobre este tipo 
de fenómenos que puede llegar a vivenciar un sujeto.
En estas experiencias críticas se está abriendo camino el aspecto 
espiritual, se está produciendo un despertar de esta dimensión, 
intrínseca a todo ser humano.
Lo característico de la emergencia espiritual es precisamente su rasgo 
abruptivo, y la intensidad de los fenómenos que se presentifican. 
Cuanto mayor es la intensidad de la sintomatología, a mayor velocidad 
se va produciendo este proceso de transformación, que, si es bien 
comprendido y diagnosticado por un profesional entrenado en la atención 
de este tipo de fenómenos, el sujeto comenzará a vivenciar su propia 
existencia, cada situación compleja o dolorosa de su vida, desde una 
perspectiva diferente, descubriendo los enormes recursos propios que 
dispone para poder hacer frente, con éxito, cada circunstancia conflictiva.
Es de importancia destacar que si el sujeto que se encuentra vivenciando 
una emergencia espiritual, se va dando permiso para comenzar a aceptar y 
a confiar en el potencial curativo que este proceso encierra, 
las posibilidades de sanación se acrecientan.
En ocasiones resulta de suma utilidad que el propio paciente y también los 
integrantes de su familia, tomen conocimiento de ciertas particularidades 
de las emergencias espirituales, sus rasgos propios y sus diferencias 
claras respecto a determinadas patologías psiquiátricas, 
tales como la psicosis. (2)
Este “despertar” que mencionamos, este abrir los ojos del alma a una 
realidad diferente a la que estamos acostumbrados a percibir cotidianamente, 
en ocasiones se presentifica de una manera suave y placentera, como 
cuando somos despertados por la mañana por tenues rayos de sol y por el 
sonido acogedor del trino de los pájaros, y paulatinamente, y muy a 
nuestro tiempo, vamos abriendo los ojos. Este despertar agradable puede 
llegar a producirse a través de lecturas, de reflexiones, de vivencias 
emocionales movilizadoras, de autoexploraciones; vamos desperezándonos 
y vislumbrando una nueva dimensión , en nuestra propia vida y en las 
de los demás, que hasta el momento desconocíamos, la vivencia espiritual, 
que nos hace sentir parte integrante de todo cuanto existe, 
con responsabilidad y con la libertad suficiente como para ir generando 
nuevas formas de vivir y de convivir que hagan la existencia más armoniosa 
y saludable. En otras oportunidades, estando sumidos en un sueño profundo, 
un agudo y molesto sonido nos alerta y nos recuerda que: “ya es hora”. 
Las emergencias espirituales, más allá de nuestro parecer, de nuestra 
aceptación o de nuestro rechazo, nos “despiertan”, aunque no nos guste 
la forma en que lo realicen. Los episodios desencadenantes pueden llegar 
a ser: una enfermedad física importante, dar a luz, situaciones de aborto, 
cansancio físico extremo, un accidente, estrés físico y emocional, 
experiencias cercanas a la muerte, etc. 
Este tipo de experiencias nos invita a generar en el interior del alma, 
las condiciones emocionales más propicias, para que el reestablecimiento 
de la salud integral, física, psíquica y espiritual, pueda concretarse. 
Todo terapeuta que trabaja con regresiones a vidas pasadas, no puede 
desconocer la existencia de este tipo de fenómenos. La modalidad de 
su abordaje es fundamental. Si se permite, abiertamente y en un marco 
de contención adecuada, el desarrollo natural de estas formas de 
“despertar espiritual”, los beneficios a nivel salud integral 
alcanzados por el sujeto que lo experimenta, serán enormemente 
significativos.


Lic. Claudia Sirito 


(1) Stanislav Grof y Christina Grof: “La tormentosa búsqueda del ser”; 
Edit. Kairos; pág. 28 ; año 1990.
(2) Se sugiere para ello la lectura del Cap. 9 y el Apéndice III 
del texto ya mencionado.